Cuando el termómetro se dispara, la conducción se convierte en un reto exigente tanto para el conductor como para la mecánica del vehículo. De hecho, según diversos estudios de seguridad vial, conducir con una temperatura interior de 35°C reduce la atención al volante de forma equivalente a dar 0,5 g/l de alcohol en sangre. El calor provoca fatiga, somnolencia y aumenta significativamente el tiempo de respuesta ante cualquier imprevisto.
Para que disfrutes de un trayecto cómodo y sin sobresaltos este verano, desde JafrAuto te dejamos estas 5 pautas fundamentales:
1. Mantén una hidratación constante
Lleva siempre en el habitáculo agua fresca o bebidas isotónicas. Evita las bebidas con alto contenido en azúcar o cafeína, ya que pueden causar un «efecto rebote» de fatiga, y nunca consumas alcohol si vas a coger el coche.
2. Planifica descansos más frecuentes
Si la recomendación general es parar cada dos horas o 200 kilómetros, en plena ola de calor conviene reducir esos intervalos a hora y media. Busca estaciones de servicio o áreas de descanso con sombra, camina unos minutos para reactivar la circulación sanguínea y estira las piernas antes de reanudar la marcha.
3. Pon a punto el climatizador
Un aire acondicionado que no enfría bien transforma el habitáculo en un verdadero horno. Revisa el nivel de gas refrigerante y comprueba el estado del filtro del habitáculo; si está sucio u obstruido, restará eficacia al sistema y empeorará la calidad del aire. Lo ideal es mantener el climatizador ajustado entre los 21 °C y 23 °C.
4. Evita viajar en las horas centrales del día
El tramo comprendido entre las 12:00 y las 17:00 horas concentra el pico más alto de radiación solar y temperatura. Intenta programar tus desplazamientos a primera hora de la mañana o a última de la tarde. No solo viajarás más fresco y descansado, sino que también exigirás menos esfuerzo al motor de tu coche.
5. Comprueba la presión y estado de los neumáticos
El asfalto puede alcanzar temperaturas superiores a los 60 °C. Si circulas con una presión por debajo de la indicada por el fabricante, la fricción genera aún más calor interno, multiplicando el riesgo de sufrir un peligroso reventón. Mide siempre la presión con los neumáticos en frío antes de iniciar un viaje largo.

