A menudo escuchamos frases que parecen lógicas, pero que pueden provocar averías graves o poner en riesgo la seguridad de tu vehículo. En este artículo desmentimos tres frases míticas que seguro has escuchado alguna vez:
Mito 1: “Si el coche frena bien, las pastillas están nuevas”
Aunque el coche frene aparentemente bien, las pastillas pueden estar desgastadas, cristalizadas o haber perdido eficacia. Además, el líquido de frenos también se deteriora con el tiempo al absorber humedad, reduciendo la capacidad de frenado y aumentando el riesgo en situaciones de emergencia. Revisar periódicamente el sistema de frenos es clave para garantizar seguridad y evitar daños mayores.
Mito 2: “No pasa nada por pasarme unos cuantos kilómetros del cambio de aceite”
El aceite no solo lubrica el motor, también limpia, protege y ayuda a controlar la temperatura. Cuando se supera el intervalo recomendado, pierde propiedades y deja de proteger correctamente las piezas internas.
Esto puede provocar mayor fricción, sobrecalentamiento, acumulación de residuos, desgaste prematuro, en definitiva, averías muy costosas. El problema es que muchas veces no se nota ningún síntoma hasta que el daño ya está hecho.
Mito 3: “Si el neumático tiene dibujo, todavía aguanta”
Tener dibujo no siempre significa que el neumático esté en buen estado. Con el paso del tiempo, la goma se endurece, pierde adherencia y puede agrietarse aunque aparentemente parezca correcta. Esto afecta directamente a la frenada, la estabilidad y el agarre, especialmente en lluvia o altas temperaturas. Además, llevar una presión incorrecta provoca un desgaste irregular y aumenta el consumo de combustible.
Revisar el estado y la presión de los neumáticos es fundamental para conducir con seguridad y evitar problemas mayores. Lo que sí es verdad es que el mantenimiento preventivo siempre sale más barato. Revisar el coche a tiempo ayuda a evitar averías importantes, mejora la seguridad y alarga la vida útil del vehículo.
En JafrAuto Motor revisamos cada vehículo de forma profesional para detectar problemas antes de que se conviertan en una reparación importante.



